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lunes, 30 de diciembre de 2013

FELIZ 2014

Para todos los que estáis cerca y los que estáis lejos, para todos los que durante el año que acaba habéis tenido la atención de pasar por aquí y leer mis escritos, por vuestra compañía, por vuestra amistad y porque sé que detrás de la pantalla hay personas de carne y hueso,que aunque no nos veamos físicamente, si lo hacemos con otra clase de ojos. A todos, y también a los que habéis pasado hoy ocasionalmente, os deseo un feliz y próspero 2014


martes, 24 de diciembre de 2013

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

Desde este rinconcito os deseo a todos una Navidad llena de paz y armonía, que disfrutéis en compañía de vuestros familiares y amigos y que Papá Noel no se olvide de traer  prosperidad a todas esas personas que tanto lo necesitan.

¡¡¡FELICES FIESTAS!!!


domingo, 22 de diciembre de 2013

MI CUMPLEAÑOS

Ya han comenzado las vacaciones de Navidad, por lo menos en el ámbito escolar que es en el que me muevo, ayer se dió el pistoletazo de salida y , curiosamente, coincidió con mi cumpleaños. Fue un día muy especial y emotivo porque recibí la felicitación y el recuerdo de muchos amigos, la mayoría on line. Por eso hoy quiero daros las gracias más sinceras a todos y mandaros un fuerte abrazo lleno de cariño.
Os dejo algunos de los regalos recibidos
El primero fue el de mi amiga Begoña, que se despistó un poquito y me lo envió un día antes, pero tuvo el privilegio de ser la primera y me llenó de ilusión



Después vino el de mi querido amigo Juan Carlos, a primeras horas del día de ayer


Y después llegaron el de Sandra Luz, desde el otro lado del mundo, que fue una agradabilísima sorpresa


Y los bonitos detalles de Susana Ramos

Y Griselda Rubino
A todo esto se unieron las numerosas muestras de cariño que me dejástéis en face.
 Por eso, como muestra de mi cariño y agradecimiento os dejo esta flor para que adornéis vuestros espacios


domingo, 15 de diciembre de 2013

"QUIERO, QUIERO, QUIERO..." EDUCAR LA AMBICIÓN EN LOS NIÑOS


Ya tenemos aquí las navidades y con ellas el derroche de regalos, compras, salidas, fiestas...La sociedad de consumo nos arrastra y el verdadero significado de la navidad se va perdiendo más cada año. Los niños son los más vulnerables y los que peor parte llevan, pues les damos un pésimo ejemplo. Ellos aprenden lo que ven, y lo aprenden rápidamente porque son como un libro en blanco donde se puede escribir lo que se quiera.Las tiendas, la televisión, la publicidad, los carteles...todo tiene el mismo fin, el de comprar. Por eso no debemos extrañarnos cuando nuestros hijos nos digan " quiero, quiero, quiero..." . Nosotros les contestamos "¿Pero no te cansas de pedir?". Y no, no se cansan, porque les hemos dado de todo sin esfuerzo alguno, y sin querer vamos alimentando eso que se llama "Ambición". Aunque hay veces que no solo la responsabilidad es nuestra, en realidad el consumismo nos envuelve a todos y nos arrastra aunque no queramos, y resulta muy difícil navegar contra corriente. De todos modos hay que intentarlo y tomar conciencia de este problema.

Hace años lo trabajé en clase. La "ambición" no siempre es mala, tener ambiciones en la vida, querer conseguir metas que nos hagan ser mejores es algo necesario para mejorarnos a nosotros mismos, pero cuando se quieren las cosas a toda costa y sin tener en cuenta en precio que pagamos por ellas, entonces llega el momento de ponerle freno.

Para trabajar este valor con los niños lo primero que hice fue inventarme el personaje de la "Ambición" como si fuera de carne y hueso.

EL PERSONAJE DE LA AMBICIÓN
La ambición es un personaje, de color azul, con unas orejas y unos ojos muy grandes.Es muy pequeñita pero puede crecer y crecer sin medida. Nos ayuda a conseguir todo aquello que queremos o necesitamos. Puede ser buena amiga si la controlamos, pero hay que tener cuidado con ella para que no nos pida cada vez más y más cosas, olvidándonos de lo realmente importante.

CUENTO MOTIVADOR " QUIERO LA LUNA"

          Había una vez un niño al que le gustaban mucho los juguetes. Sus padres para verle contento le compraban todos los que se le antojaban. El trenecito eléctrico, el robot que habla, el coche teledirigido…todos, todos los tenía. Y sus amigos se morían de envidia porque en el colegio y en el barrio no había nadie que tuviera tantas cosas como él. Estaba tan acostumbrado a tener y tener que ya no sabía ni lo que pedir. Su casa parecía  el almacén de los Reyes Magos en época de Navidad.          
Como podéis imaginar la ambición se había hecho la dueña y señora, hasta que un día…
          Cuando el niño estaba aburrido y harto porque no sabía con qué entretenerse, se le ocurrió una brillante idea:
          - ¡Quiero la Luna !- dijo a sus padres.
          Éstos, al escucharle se quedaron boquiabiertos.
          -¿Cómo vamos a conseguir la Luna? -se preguntó la madre- Es demasiado difícil.
          -¡Tenemos que intentarlo!- respondió el padre- Hay que conseguir que nuestro hijo sea feliz.
          Y entre los dos construyeron una escalera larga, larga, larga. De miles y miles de kilómetros, para que subiera su querido hijo y pudiera llegar a la Luna.
          El niño subió por ella, y trepó con mucho esfuerzo día y noche, y cuando consiguió alcanzarla y comprobar que allí no había nada, se sintió muy defraudado. Era solo una esfera blanca, muy bonita, pero  nada más.
          Entonces miró hacia abajo. Vió lo lejos que se habían quedado sus padres, sus familiares, sus amigos y todos los que le querían. Y él, allá  arriba, en lo más alto del cielo, rodeado de oscuridad, con la Luna entre las manos y completamente solo, se dio cuenta de lo que más deseaba en el mundo, en aquellos momentos, era estar con los que se habían quedado abajo y recibir su cariño. Comprendió que lo que de verdad importa , por encima de todos los juguetes y todas las cosas que se puedan comprar, es el calor de las personas.
          Y sin pensarlo dos veces, con decisión y firmeza, soltó el satélite blanco para que siguiera su camino, y bajó presuroso las escaleras.
          ¡Nunca había deseado con tanta fuerza el abrazo de sus padres!
HABLAMOS SOBRE EL CUENTO
Qué le ocurría al protagonista del cuento?
¿Era feliz con todos sus juguetes?
¿Por qué quería la Luna?
¿Qué descubrió allí?
¿Qué cosas son las que quieres tú?
¿Necesitas todo lo que quieres?
¿Podemos querer, a veces, cosas que no sean buenas?
¿Qué te gustaría conseguir alguna vez?
¿Sabes qué es la ambición?
¿Es bueno o es malo ser ambicioso?
¿Cuándo se puede convertir la ambición en peligros?
QUÉ NOS ENSEÑA LA AMBICIÓN
Nos enseña a esforzarnos y luchar por todo aquello que queremos, marcándonos metas que podamos conseguir sin dañar a nadie, que nos hagan crecer como personas, sin olvidarnos que lo importante es el cariño de los que nos rodean.
ACTIVIDADES PARA CASA O EL COLE
Hacer un dibujo de lo que más nos ha llamado la atención en el cuento.
Sentados en círculo, dialogamos en grupo sobre lo que nos gustaría tener en el futuro.
Hacemos una encuesta entre los compañeros del colegio preguntando qué les gustaría ser de mayores. Después sacamos conclusiones en clase.
Escribe por orden de preferencia cuáles son las cosas que deseas conseguir.
Márcate un objetivo que quieras alcanzar a final de curso. Decóralo con adornos y letras bonitas. Ponlo en un lugar visible y en una hoja ve anotando cada día lo que has hecho por conseguirlo.
Da muestras de cariño a todos los que te rodean, con palabras amables y de respeto.
   RECETA SABIA
Ser ambicioso nos ayuda a conseguir lo que queremos, pero siempre hay que procurar, que las personas sean lo primero.

lunes, 9 de diciembre de 2013

HOY: ENTREVISTA CON TUNUCCI.

Entrevista con Francesco Tonucci
" EL ALIMENTO DE LA ESCUELA DEBERÍA SER LA EXPERIENCIA DE LOS NIÑOS"

Hoy no hablo yo. Hoy lo va a hacer uno de los pedagogos más interesantes de estos tiempos. Un hombre al que me encanta oír porque tiene la gran habilidad de meter siempre el dedo en la llaga, diciendo verdades como puños y dando una visión de la educación muy diferente de lo que estamos acostumbrados a ver en las aulas.Es una delicia escucharle, bajo esa apariencia calmada y segura, muestra su idea de una escuela viva, directa y experimental en la que todo parte en torno a los intereses del niño, a diferencia de la escuela tradicional en donde todo se hace " para el niño pero sin el niño".
Rebuscando en la red he encontrado esta entrevista de la que muchos profesionales de la educación tendríamos que tomar nota. Espero que os sea útil

¿Cuál era su punto fuerte, en la escuela?
El dibujo: siempre era el mejor. Recuerdo a las maestras acercándose al pizarrón para admirar mis dibujos. Pero lo cierto es que viví una experiencia escolar muy regular; cada año tenía miedo de no pasar de curso. Ahora sé que no hay ninguna relación entre el éxito escolar y el éxito en la vida. Esto es así porque, lamentablemente, la escuela tiene una relación muy escasa con la vida misma.
¿Cómo podrían acercarse ‘vida’ y ‘escuela’? 
La experiencia de los niños debería ser el alimento de la escuela: su vida, sus sorpresas y sus descubrimientos. Mi maestro siempre nos hacía vaciar los bolsillos en clase, porque estaban llenos de testigos del mundo exterior: bichos, cuerdas, cromos, boliches…
Quería evitar distracciones.
Pues hoy un maestro debería hacer lo contrario, debería pedir a sus alumnos que le mostraran lo que llevan en los bolsillos. De esta forma la escuela se abriría a la vida, recibiendo a los niños con sus conocimientos y trabajando alrededor de ellos.
Si todo lo ponen los niños, ¿para qué necesitamos escuelas?
La escuela ofrece un método de trabajo, ofrece el cómo. El qué no es tan importante porque el contenido cambia. Hoy en día no queda nada de la geografía que yo estudié y, en cambio, nadie me enseñó a viajar, a conocer una nueva cultura. Lo que necesitan los alumnos de hoy, que serán adultos mañana -en un mañana que nosotros no podemos conocer-, son herramientas y ganas de aprender.
Para esto hace falta un buen maestro. 
Claro. Un buen maestro es el que escucha a los niños, porque sabe que no están vacíos, sino que son ricos de una experiencia que él no conoce. Y, si no la conoce, ¿cómo va a proponer un contenido que les resulte interesante? Cada acción educativa tiene que empezar con una escucha, para recibir a los alumnos con lo que conocen y lo que saben hacer.
¿Y qué papel juegan las nuevas tecnologías y herramientas digitales comoTiching?
Las tecnologías son un gran invento pero no hay que olvidar que son un instrumento que solo vale si el que lo utiliza es bueno. Por eso los buenos maestros no solo necesitan estos instrumentos, ¡los estaban esperando! Yo conocí a grandes maestros que si hubieran vivido estos cambios habrían dicho: “menos mal que alguien lo ha pensado, porque estábamos haciendo un gran esfuerzo”. Son aquellos que utilizaban la imprenta para hacer un diario escolar, los que organizaban correspondencia con niños de otros países…
No todos los maestros piensan así. 
Un maestro que usa el libro de texto de la primera página a la última -que es una forma lineal de enseñanza-, ¿qué puede hacer con un instrumento tan plástico y tan poderoso como un ordenador? Como mucho, lo puede humillar utilizándolo como libro de texto. No serán las tecnologías las que mejorarán las escuelas. Ni tampoco las leyes. Serán los buenos maestros.
¿Qué cambiaría usted de la escuela?
Todo. La escuela es una estructura absolutamente ajena a la vida social. Dentro de la escuela tenemos el aula, un espacio abstracto que se repite exactamente con la misma forma más de 20 veces. Y lo raro es que, en ella, con el mismo mobiliario y con los mismos instrumentos, los alumnos se quedan horas y horas sentados haciendo cualquier cosa: lengua, matemáticas, arte, música…
¿Dónde deberían estar, los alumnos, si no es en el aula?
Mi propuesta es renunciar a las aulas. Me imagino una escuela hecha de laboratorios y talleres fuertemente significativos en la que son los alumnos los que se mueven, no los adultos. El recorrido de un taller a otro les ayuda a cambiar el chip y con la ambientación de cada taller se acaban de situar en la materia que les toca.
¿Cómo sería, por ejemplo, el taller de lengua? 
Podría ser una biblioteca. Un lugar con libros, donde pudiéramos leer y escribir. En cambio, una clase de matemáticas sería completamente diferente, con elementos de geometría, por ejemplo. La de ciencia tendría microambientes, animales, plantas, microscopios… Y el taller de arte no se parecería en nada a todo esto, sería de colores y en las paredes habría las obras de todos los niños y niñas.
Parece divertido. 
Y esto son solo los espacios internos, pero también pienso en los externos. En vez de patio, pondría una huerta. El patio de la escuela de la mayoría de escuelas parece una plaza de toros, un lugar adecuado para descargar las energías que se han cargado demasiado en actividades no reconocidas y no aceptadas por los niños. Me gustaría una escuela sin recreo, porque si en las escuelas se aprendiera jugando, no haría falta que los niños se desahogaran.
Pero los niños piden el recreo.
Si por la mañana hiciéramos una escuela de verdad, que no molestara a los niños, no haría falta el recreo. Y por la tarde podrían vivir una experiencia verdadera y con autonomía fuera de la escuela, en las calles.
La ciudad es peligrosa para los niños. 
La ciudad que yo propongo, no. Se trata de la Ciudad de los Niños y debe cumplir dos requisitos. El primero es renunciar a hacer parques y otros espacios para niños. En el momento en que la ciudad inventa espacios para niños está excluyendo a los niños de los espacios que deberían ser para todos. Aunque hoy en día no son para todos, son para los coches.
De acuerdo, una ciudad sin parques. ¿Y el segundo requisito?
El segundo es garantizar a todos los ciudadanos la posibilidad de moverse en su propia ciudad con seguridad. Para conseguirlo, hay que dar la vuelta a la jerarquía. En vez de intentar mejorar el tráfico, garanticemos primero la movilidad de los peatones. Después de los peatones, nos ocuparemos de las bicicletas y luego del transporte público. Los coches tienen que ser los últimos. Dando la vuelta a la jerarquía afirmamos que los primeros y los dueños de la ciudad son los peatones.
Esto en las grandes ciudades parece imposible.
En realidad no, porque la ciudad es una suma de barrios y la mayoría de la gente no sale de su barrio. En él tienen la escuela, las tiendas, el kiosco, la farmacia… Hay que considerar este espacio, el barrio, como sagrado, y no cortarlo con nada. Si hay que poner en marcha un sistema urbano de conexión rápida, se hará bordeando los barrios.
¿Y dentro de cada barrio?
Prioridad absoluta de los peatones. Esto significa que el camino de los peatones, que son las aceras, no se puede interrumpir nunca alrededor de las manzanas. Y, para cruzar la calle, no hay desnivel para el peatón; es el coche el que sube y baja para adaptarse a la acera.
¿Quién viene después de los peatones? 
Las bicicletas. Hay que adaptar la ciudad a las bicicletas: con carril bici, aparcamientos… Llegados a este punto, nos daremos cuenta de que no hace tanta falta el transporte público, porque la gente prefiere ir andando o pedaleando. Por lo tanto, vamos a ahorrar con el servicio público y podremos hacerlo de mayor calidad.
Y ya les toca a los coches. 
Sí, pero como lo hemos montado todo pensando en los peatones, los medios privados tendrán una vida más complicada. Si tienes prisa, es mejor que utilices el medio público o la bicicleta. Si vas en coche, tendrás que tener paciencia, porque te espera el camino más largo y más incómodo. De esta forma, si hay un accidente las consecuencias son mucho menores.
Así los niños podrían jugar en la calle.  
¡Y esto les permitiría tener algo que contar en la escuela! Además, es muy importante que un adulto reconozca a su hijo el derecho de salir de casa. Así, cuando vuelve, es él quien explica lo que ha pasado, sin ser interrogado. Esto le da la capacidad de enfrentarse a la novedad, a lo desconocido. Y le proporciona el gran placer de poder contar su historia.

domingo, 1 de diciembre de 2013

PLAN PARA MODIFICAR LA CONDUCTA DE UN NIÑO



No existe padre ni maestro que no se haya tenido que enfrentar alguna vez a un problema de comportamiento con sus hijos o alumnos, respectivamente. Y en muchas ocasiones, cuando se nos agota la paciencia y los recursos de que disponemos, nos entran las dudas e inseguridades sobre nuestra propia capacidad para solucionar el problema. Tranquilos, no hay nadie perfecto. Pero existen soluciones que nos pueden ayudar. Aunque hay que recordar que todos los niños no son iguales, que existen muchas diferencias marcadas por la personalidad de cada uno, la edad, el sexo...y que necesitaremos grandes dosis de paciencia para conseguir cambiar la conducta no deseada, pues es algo que no conseguiremos de la noche a la mañana y más vale que estemos concienciados de ello.
Pero veamos de forma clara y concisa por donde empezar:

  1. CONOCER EXACTAMENTE CUAL ES EL COMPORTAMIENTO QUE QUEREMOS MODIFICAR
Ante todo, lo que hay que tener muy claro es lo que queremos cambiar. Es absolutamente necesario ir paso por paso. Si pensamos que el niño es rebelde hay que analizar cuál es el comportamiento que nos hace pensar que es así ¿ qué es exactamente lo que hace el niño que nos saca de quicio? Hay que aislar el problema. ¿Cómo?  Cogemos una hoja de papel y la dividimos en dos partes. En una vamos anotando las cosas que el niño hace con menor frecuencia, y en la otra las que hace más veces, procurando que cada punto tenga su paralelo.

     2    ELEGIR EL PROBLEMA QUE DESEAMOS CAMBIAR

Una vez cumplido el apartado anterior, hacemos una lista de los comportamientos por orden de importancia y elegimos el que deseamos cambiar. Solo uno. Eso es muy importante. Puede ser el que más quebraderos de cabeza nos da o podemos empezar por otro de menor importancia. En los meses siguientes veremos que según se vaya modificando el comportamiento irán cambiando otros o incluso desapareciendo. Esto supondrá siempre un paso positivo hacia adelante.

    3.    SER PACIENTE

Los cambios siempre se producen lentamente, no de un día para otro. Hay que ir muy despacio y alabar cada pequeño logro, por insignificante que parezca y por empeñados que estemos a que se solucione lo antes posible. No se puede tener prisa en esto. Más adelante se verán los resultados de manera palpable. Si nos precipitamos podemos desilusionar al niño y estropear todo el trabajo que llevamos realizado.

    4.    SER CONSTANTES

Es difícil ser constantes en esta tarea cuando solo se dan pasitos de hormiga y uno está deseando ver la conducta modificada cuanto antes, pero es necesario y muy importante ser constantes. Para no ponernos nerviosos y hacer más corta la espera podemos tomar nota en un cuaderno de los pequeños cambios que se van produciendo.Seguramente nos sorprenderemos al comprobar los avances. Y en el caso de que no los haya podremos replantearnos la cuestión y elegir otro camino. Es también importantísimos que todos los miembros de la familia o los profesores del colegio trabajen en la misma dirección.

    5.   SER POSITIVOS POR ENCIMA DE TODO

No todo lo que hace el niño es malo, también tiene sus aspectos buenos. Hay que hacer ver al niño que eso es así, que pese a que se porte mal a veces, le queremos y le apreciamos. Resaltaremos sus aspectos positivos con comentarios y gestos cariñosos, y no olvidemos que los niños siempre buscan la aprobación de los adultos, padres o profesores, aunque a veces nos parezca lo contrario.

    6.   INFORMAR AL NIÑO SOBRE EL CAMBIO QUE QUEREMOS  QUE SE PRODUZCA EN ÉL

Antes de empezar hay que tener al niño informado de lo que se espera de él, describirle el objetivo al que nos dirigimos, de manera clara para que él lo entienda, diciéndole cosas concretas que queremos que vaya haciendo. Siempre de manera amistosa y con cariño. Según sea la edad se le puede dar más o menos información.
Una vez hecha toda esta preparación previa habría que añadir la estrategia a seguir para conseguir el cambio, que puede ser mediante gráficos, recompensa...pero eso sería tema para otra entrada

Espero que esto os pueda servir de momento, ante todo, no perder la paciencia. Es lo más importante y , quizás, lo más difícil, por lo menos para mí. Y si alguna vez os ocurre, tampoco os sintáis culpables, todos somos de barro, hasta el más pintado comete errores y pierde los nervios, de modo que ...¡ÁNIMO Y A POR ELLO!