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domingo, 13 de julio de 2014

MI PERRO


 ( dibujo tomado de Internet)

MI PERRO
El perro de mi infancia fue, sin lugar a dudas, "El Bobi". Hijo de una perrita llamada Linda que también vivía con nosotros. Era un chuchillo, de color canela y blanco por algunos sitios, de estatura media, no rebasaría a un cocker. Yo le tenía como un juguete más, de cachorrillo le vestía con mis trajes de pequeña y le daba paseos con un cochecito de bebé viejo y destartalado que no sé de dónde habría salido. El animal estaba atemorizado, no le gustaba que le subiera en el carrito, le daba mucho miedo, y a la menor oportunidad saltaba y se escondía entre los árboles para que no pudiera encontrarle.
Cuando se hizo mayor, mi padre, muchas veces, lo ataba en el patio, porque a la mínima oportunidad se escapaba y podía pasarse todo el día por ahí, con el consiguiente peligro de atropello o de caer en alguna trampa para cazar conejos.
Para mí era como un peluchito, alguien que iba creciendo conmigo, él haciéndose viejo, y yo, una jovencita. Algunas veces le cogía con la correa y le sacaba a dar un paseo por los alrededores. A él le gustaba mucho y disfrutaba de lo lindo. Otras veces era él mismo el que se escapaba, al menor descuido , si estaba suelto en el patio y veía la puerta abierta salía corriendo como alma que lleva el diablo, cruzaba la carretera y se perdía por el Camino de las Acacias. De nada servían los gritos desesperados de mi madre para hacerle volver, él seguía desobedeciendo, feliz de haber encontrado la ansiada libertad, y hasta que su estómago no le demandaba comida no volvía a casa. Por lo demás era muy cariñoso y bonachón, nunca mordió ni dió ningún signo de agresividad.
Dormía en el garaje, pero algunas veces mi padre le dejaba entrar en la casa por la noche, mientras veíamos la televisión. Se tumbaba feliz en un rinconcito al lado de la mesa donde cenábamos. Le encantaba ser nuestro invitado, pero cuando era la hora de acostarse volvía a su montón de sacos y mantas viejas del garaje, o a su caseta de albañilería que tenía en el patio, junto al almendro. Lo hacía sin rechistar, contento de haber pasado ese rato con nosotros.
Recuerdo que las tormentas le daban muchísimo miedo, los truenos le aterraban y se metía entre los palos de leña que mi padre amontonaba en una esquina del patio, al resguardo de la lluvia, allí, el animalito, encontraba refugio pero temblaba todo su cuerpo y de nada servían mis palabras de tranquilidad y consuelo que trataba de hacerle llegar. Se quedaba quietecito, agazapado, hasta mucho después  de que la tormenta diera a su fin.
Él fue protagonista de mis juegos, compañero en mis lecturas infantiles, testigo de la aparición de mis primeros granos y espinillas, de mi primer enamoramiento, del trasiego de la adolescencia y el regreso a la estabilidad de la juventud. Me conoció siendo niña y me dejó convertida ya en una mujer joven.
Fue un día de pleno verano. Sus facultades estaban ya muy mermadas por la edad, oía y veía mal, sin embargo el gusto por escaparse no le había abandonado todavía, y una tarde, que encontró la puerta abierta, se fue como tantas otras veces, solo que ésta ya no regresaría. Lo esperamos aquel día hasta bien entrada la noche, pero cuando vimos que a la mañana siguiente todavía no había regresado , nos pusimos en guardia. Algo le había pasado, nunca tardaba tanto. Por la tarde mi madre y yo salimos en su busca, hicimos una buena batida por los alrededores, buscando por todas partes y preguntando a los vecinos , hasta que alguien nos dijo que, por la carretera de abajo, había un perro en la cuneta atropellado por un coche. Nos pusimos en lo peor. Angustiadas, llegamos  a la zona...¡y allí estaba el pobre Bobi! Muerto ya con un terrible golpe en un costado. El corazón se me encogió de pena y no pude evitar las lágrimas. Mi padre lo enterró al lado de la casa, muy cerquita de donde yo jugaba de pequeña.

Después de él hubo otros, a los que también quise, pero " el Bobi" siempre será el primero, el de mi infancia. Descanse en paz.

8 comentarios:

  1. ¡Enhorabuena Pilar! Estupenda entrada, en medio de la historia de tu mascota nos das a conocer tu gran sensibilidad hacia el mundo de los animales. Feliz semana.

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  2. Mi mascota se llamaba Cain y tuvo la misma murte de tu "Bobi". El era negro como la noche, no se de que raza era, solo sé que era pequeño de estatura y con un pelo cortito que relucia como el sol, al ser tan negro cada vez que abria la boca se distinguian sus dientes blanquisimos, yo le enseñé a reirse , le decia " Cain, ríete" y el abria su boca con aquella dentadura blanquisima, mi madre me reñia cuando le decia que abriera la boca y le matia la mano casi hasta la garganta y el pobre cain aguantaba lo suyo sin darme un bocado,yo jugaba mucho con el y el me seguia a todas partes, el tambien creció en años y se hizo viejo, un mal dia se escapó y un coche lo atropelló, vinieron a avisarnos, mi madre no quiso que lo viera y lo enterraron mis padres. Nunca he olvidado a Cain, hast el punto de que no he querido mas perros en casa, por no pasar por el momento de quedarme sin él.

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  3. Se me rompe el corazón....se les quiere tanto!!!!
    Somos afortunados todos los que podemos disfrutar de su gran amor.
    Te aseguro que Boby esta en su Cielo con todos los perros, gatos, conejos ,.,...cualquier animal que de amor...tiene que haber un cielo para ellos.
    Un Beso grande

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  4. Debió de ser un momento muy doloroso para ti, Pilar. Se nota que lo querías muchísimo. Un abrazo.

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  5. Es imposible no emocionarse con tu historia , me hizo recordar a mi querido Rabito, también fue mi primera mascota de la infancia y mi primer acercamiento a la noción de finitud de la vida...
    Un beso grande

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  6. Que ternura!
    Me hiciste emocionar, recordé a mi perrita llamada "Nube" que tuve hace ya un largo tiempo...
    Abrazos querida Hada.

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  7. Yo también tuve una perrita de la infancia, la cual extraño mucho todavía. Nos dejan el corazón destrozado cuando ya no están, pero qué feliz nos hicieron cuando compartieron una parte de nuestras vidas con nosotros. Una historia inolvidable y muy sentimental, hermosa. Un beso enorme Pilar.

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  8. Que pena que Bobi acabara así! Una bonita historia (de todas formas) de los recuerdos vividos con tu mascota.

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